La definición más clara de un impuesto
sobre el carbono es la que realiza James Poterba (1991): "Un impuesto
específico, esto es, una cantidad absoluta fija por tonelada de carbón o barril
de petróleo.
El impuesto
está diseñado para internalizar las externalidades asociadas con el consumo de
combustibles, por lo que no debería de variar ante shocks en los precios de los
combustibles como lo haría un impuesto ad valorem".
Reforma Fiscal medioambiental
Un
impuesto sobre el carbono bien diseñado puede crear beneficios medioambientales
y económicos importantes. De los cuales se requieren tres requisitos:
1)Minimizar
las
pérdidas económicas
que
surgen a corto plazo mediante el uso eficiente de los ingresos recaudados.
2)Maximizar los rendimientos
económicos mediante la reducción de otros impuestos.
3)Compensar a los grupos afectados
negativamente.

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